Con apenas seis años de formación la Orquesta y Coros del Proyecto “Hombres Nuevos” del Plan Tres Mil, tiene que ver con muchos actores involucrados con la motivación, la iniciativa y la constancia para construir, aún en condiciones adversas. Es el grupo musical que representa no sólo el talento emergente de un barrio pobre, sino también, es la orquesta cruceña que por años se intentó consolidar.
“El origen fue un concierto de (la orquesta de) Urubichá, pensamos que la música podía ser un elemento importante de formación y lo fue. Nunca he visto chicos más entusiastas que estos. Tiempo que tienen, tiempo que le dedican a ensayar. La música también eleva su autoestima, la gente los ve y los reconoce”, cuenta Monseñor Nicolás Castellanos, gestor de la obra musical, quien con la ayuda de Rubén Dario Suárez Arana, y con un equipo de personas, en su mayoría jóvenes, lleva adelante el Proyecto Formando Músicos en la Amazonia Boliviana, que actualmente apoyan el crecimiento de ocho orquestas en el territorio cruceño.
A fines de 1997 la naciente orquesta debutó. En 1998 se integró el músico Arturo Molina, como director Académico del Sistema de Coros y Orquestas de Chiquitos para trabajar entre Urubichá y el Plan Tres Mil. Ese mismo año la Orquesta y Coros “Hombres Nuevos” estuvo en el Festival Internacional de Música Barroca y Renacentista “Misiones de Chiquitos”, organizado por la Asociación Pro Arte y Cultura de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia).
Son muchos los que ya pasaron por las filas del conjunto. Hay los que ya salieron bachilleres y debieron dedicarse a otras actividades, sin embargo, otros se quedaron y encontraron en la orquesta la forma de materializar su vocación y/o un apoyo al logro, por ejemplo, de una carrera universitaria, mediante becas-trabajo otorgadas por la Fundación Hombres Nuevos. La entidad asume el apoyo a la formación académica, mientras ellos dedican la mitad de su tiempo a la Orquesta como instructores, dando a los niños y jóvenes la posibilidad de invertir su tiempo libre en actividades culturales, alejándolos de la delincuencia, el alcoholismo y la drogadicción. Lacras que de manera permanente están en el día a día de estos barrios marginales.
La Orquesta y Coros del Proyecto “Hombres Nuevos” genera seis fuentes de empleo y doce becas-trabajo, tiene su propio “luthier”, (artesano constructor de instrumentos), Alfonso Ichu, quien ya tuvo la oportunidad de aprender en un taller en Venezuela, lo que le ha permitido una fuente laboral. Los valores éticos hay que inculcarlos a los niños y jóvenes, la utilización de métodos de educación alternativa como la música, que sin duda alguna forman parte de la recuperación de tradiciones y de la contribución para el apoyo de las diferentes manifestaciones culturales que tienen como fin el educar a las generaciones futuras.
La Orquesta y Coros del Proyecto “Hombres Nuevos” es una muestra contundente de que hay personas e instituciones involucradas en la lucha por el mejoramiento de las vidas de niños y jóvenes, quienes invierten su tiempo libre capacitándose y capacitando a los futuros actores de esta sociedad, como es el caso que nos ocupa, cuyos integrantes se han convertido en un símbolo de cambio, de lucha, de superación, de éxito.
La música interpretada por la Orquesta y Coros del Proyecto “Hombres Nuevos” a poco tiempo de su creación a difundido la música misional boliviana en barrios, pueblos, asilos, iglesias y albergues de Santa Cruz de la Sierra, habiendo participado en el III y IV Festival Internacional “Misiones de Chiquitos” y los festivales navideños. Muchos de sus integrantes han formado parte de las delegaciones infantiles y juveniles para la conformación de las orquestas de Santa Cruz y la Gran Chiquitanía. De igual manera sus cantantes han sido seleccionados para integrar el Coro de Urubichá en las giras a Colombia, Venezuela y España.
El pertenecer a la orquesta le ha dado a cada uno de los integrantes otra manera de ver la vida, otra manera de vivirla, les brinda la posibilidad de una educación universitaria, los convierte en modelos de miles de niños y jóvenes, ya que su tiempo libre lo dedican a la practica de un instrumento, los convierte en personas enriquecidas con valores socioculturales, en una sociedad que demanda lucha y justicia social.
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