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PREMIO PRINCIPE DE ASTURIAS DE LA CONCORDIA 1998

Vuelta a Bolivia y aclimatación en la Ciudad de la Alegría. Sandra Barrutieta San Miguel (Granada, España 2024)

Desde que supe que me venía a un proyecto de cooperación a Bolivia, allá por abril de este mismo año y junto a una de mis mejores amigas, sentía unas ganas inmensas de volver a uno de los países de los que tenía mejor recuerdo de Latinoamérica. Por suerte, hace un par de años recibí una beca Erasmus para vivir y estudiar en Rosario, Argentina, y ya había tenido la oportunidad de conocer de cerca la cultura boliviana en una escapada que hice al altiplano en mayo de 2023. Volver a Bolivia tan seguido se sentía como un golpe de suerte, y desde que llegué a Santa Cruz el pasado 13 de septiembre me he sentido muy afortunada de tener esta oportunidad.

Actualmente mi rutina está marcada por la convivencia en el Hogar de Montero que gestiona Hombres Nuevos con 11 adolescentes que cuentan con becas de estudio ya que en sus comunidades no hay institutos. Aprendo mucho de la resiliencia y del coraje con el que estas adolescentes enfrentan su vida en el hogar, ya que son muy conscientes de la oportunidad que implica poder tener una educación de calidad en un país como Bolivia, y la aprovechan al máximo estudiando muy duro para poder entrar en un futuro en la universidad. El trabajo que desempeño allí junto a mi compañera es muy diverso, ya que hacemos un acompañamiento tanto escolar, en sus tareas, como educativo, ya que una vez a la semana desarrollamos talleres, y también de ocio y tiempo libre, porque organizamos juegos deportivos, cine o llevamos a cabo todo tipo de actividades lúdicas.

Los fines de semana, convivo con el resto de voluntarias que se encuentran la casa para el voluntariado en la zona del Plan 3000 en Santa Cruz de la Sierra, un lugar en el que también vive una familia que participa en Hombres Nuevos. Ellas son un apoyo fundamental. Además, la mayor parte de ellas son chicas que ya conocía de antes en Granada, por lo que desde el primer día la convivencia fue sobre ruedas.

Siento que cada semana en el Hogar ha sido más enriquecedora que la anterior, que mi compañera María y yo hemos ido cogiendo más y más confianza con las adolescentes y que esto nos ha permitido poder hacer todas las actividades más fluidas. Hemos hablado y jugado mucho con ellas, hemos dado talleres, nos hemos acercado a sus vidas conociendo sus situaciones familiares, sus tareas, sus tradiciones, su música... Me pone muy contenta sentir que hemos logrado crear un vínculo con algunas de ellas, que nuestro paso por el hogar les ha sacado un poco de la rutina, que hemos salido a visitar lugares de Santa Cruz que no conocían y que, de alguna manera, les hemos acercado un poco también nuestras vidas, nuestras experiencias y nuestras formas de pensar.

También suelo pensar en el cuidado con el que he intentado acercarme siempre a las vidas de las adolescentes, en lo valioso que ha sido para mí poder conocer la cooperación desde esta beca, en lo valioso que es para ellas estar en el Hogar y contar con una beca de estudios... Las paredes del curso donde pasamos las tardes con ellas están ahora mucho más decoradas y coloridas que cuando llegamos, me gusta pensar que esto refleja la dedicación y las ganas con las que hemos trabajado, y también la pequeña huella que hemos podido marcar en cotidianidad de todas estas personas.

Marcho del Hogar con mucha pena, porque una vez me he hecho completamente a la rutina y siento valiosa mi labor dentro de la organización al haber creado un vínculo con las adolescentes me toca decirles adiós. Aun así, me pone muy contenta percibir la fuerza y la resiliencia con la que afrontan sus estudios y las situaciones familiares y relacionales que transitan, desde las enfermedades familiares y cómo conseguir el dinero necesario para pagar los tratamientos y las operaciones hasta conseguir un equilibrio entre vivir sus primeras experiencias románticas y sexuales en un contexto en el que el patriarcado y la desinformación acerca de los métodos anticonceptivos existentes es total. Como dije, llegué a Santa Cruz con muchas ganas de ver qué podía ofrecerme y qué podía aportar yo. Me voy con un muy buen recuerdo y una muy buena visión de Hombres Nuevos y agarrada de la mano de muchas amistades y anécdotas.