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PREMIO PRINCIPE DE ASTURIAS DE LA CONCORDIA 1998

11.03.2020

FRAY JOSÉ VILLEGAS DELGADO, AUTÉNTICO ISRAELITA Y AGUSTINO DE PRO

A todos nos deja congelados la noticia de la muerte del incombustible Fray José Villegas Delgado, OSA, nacido en Cantoral de la Peña (Palencia), amigo de toda la vida, pero, sobre todo, hombre esencialmente bueno, sin fisuras, agustino cabal, hombre servicial de comunidad, a carta cabal, escritor con estilo propio, chispa y gracejo. Durante años ha sido el biógrafo de los agustinos fallecidos de la Provincia de España. Así lo reflejan los libros escritos por él. Hombre positivo y dinámico, en aquellos tiempos de euforia, de innovación, de empoderamiento, allí estaba Pepe con su frase alentadora: “Adelante, todo chopos” de viejo castellano.

Era el ser humano sin aristas, parecía un canto rodado. Nunca le vi enfadado, ni se movía por ningún tipo de violencia. En su entorno, siempre reinaba la paz, la serenidad, el buen hacer consensuado, y al mismo tiempo, diligente, porque era muy trabajador y excelente profesor.

Ejercía el dicho de nuestro Padre San Agustín: “Cuanto más te ocupes de las cosas comunes que de las propias, más avanzas en el camino del amor y de la santidad”. Hombre de Dios, creyente convencido, liberal, abierto, no se quedaba en las minucias sin sentido.

En el fondo, latían en “el Ville”, como le llamábamos familiarmente o en “Pepito” en su familia, las grandes causas del ser humano, que eran las causas de Jesús de Nazaret.

Fray José Villegas Delgado, querido y “adulado” por toda su familia, hizo historia. Pasó por la historia, dejando huella profunda en los colegios de San Agustín de Ceuta, de Madrid, de Nuestra Señora del Buen Consejo y, sobre todo, en el Seminario Menor de Palencia, donde fue piedra miliar y testigo y acompañante de las generaciones de Agustinos que hoy animan y sostienen a la que hasta ahora ha sido la provincia del Santísimo Nombre de Jesús de España o “La Provincia Nueva”.

Fray José Villegas Delgado, formó parte activa del equipo promotor, en la primavera vocacional de la provincia de España en las décadas de los años 60, 70, 80, 90.

No puedo menos de recordar aquellos hombres que creían en el Seminario Menor que consiguieron aquella cosecha vocacional fecunda: Fray León Diez, Fray Ramiro Rojo, Fray Antonio Macía, Fray Serafín de la Hoz, Obispo Mariano Moreno, Fray Miguel Fuertes Lanero, Fray Gerardo Ureta, Fray Esteban Sánchez, Fray Casimiro Rodríguez, Fray Ceferino Aliste, Fray Andrés Baciero, Fray Pedro Miguel, Fray Luis Sainz de Urturi, Fray Eliseo López Bardón, Fray Agustín García, Fray Paulino Abajo, Fray Ramón Fernández, Fray Antonio Gayubo, Fray Fidencio Fraile, Fray Juan, el gallego, Fray Antonio García, Fray Francisco Vicente, Fray Francisco Fernández, Fray Alfonso Turrado, Fray Bonifacio Sobrino, Fray Ángel Camino, Fray Miguel Ángel Fraile…

Equipo que se caracterizaba por tres cosas: fe y confianza total en el Espíritu Santo, creatividad y entrega a fondo perdido. Solo Dios sabe el esfuerzo renovador, las energías invertidas, los encuentros con el Señor, el acompañamiento personalizado con cada alumno de la Escuela Apostólica de San Agustín de Palencia.

El Señor estuvo grande con nosotros y nos bendijo con todas las vocaciones, los agustinos que habitan todas las casas de la provincia hasta ahora, que se ha fundido en la única provincia de España.

Siempre vi en Fray José Villegas Delgado reflejado el verdadero rostro del Dios de Jesús, el Padre bueno, la madre entrañable, llena de ternura, compasión, misericordia, que no hace, ni crea problemas innecesarios. Así era el ser humano,  creyente, agustino, apóstol de Fray José Villegas Delgado, el hijo de la señora Josefa Delgado, mujer buenísima, como su hijo José y creyente rezadora, que recibía a todos los agustinos como a sus hijos.

Gracias a su sobrina, Cristina Villegas, azafata de Iberia, recorrió medio mundo y con Cristina visitó el Proyecto Hombres Nuevos en el Plan 3000 en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, compartiendo unos días felices y solidarios con la Fraternidad de Hombres Nuevos.

Al despedir hoy, 11 de marzo del 2020 a nuestro entrañable Fray José Villegas Delgado, no puedo menos de evocar nuestra vieja amistad compartida con Ramiro Rojo, con León Diez, con Serafín de la Hoz, con Mariano Moreno, con Antonio Macía, en aquellos años fecundos y felices del Seminario Menor de Palencia. Amistad que por una parte nos hacía felices y por otra cuajaba en un proceso renovador de las vocaciones agustinianas.

Amigo José dejas una silla vacía en el Colegio de Nuestra Señora del Buen Consejo de Madrid y tu ausencia, aunque sea con esperanza, nos duele a los amigos, a los agustinos, a tu familia numerosa, a mi hermano Demetrio, amigo y médico tuyo del Colegio del Buen Consejo de Madrid. Pero nos consuela y alivia en la oración la experiencia del Padre acogedor que nos regaló la esperanza en la Resurrección de su Hijo.

Amigo Pepe, agradecidos porque fuiste un don y un regalo para todos. Cantamos contigo el Aleluya del Resucitó, Resucitó, porque tenemos la certeza de volvernos a encontrar contigo en el Reino de los cielos.