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PREMIO PRINCIPE DE ASTURIAS DE LA CONCORDIA 1998

28.08.2020

FIESTA DE SAN AGUSTÍN

¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo. Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían. Me llamaste y clamaste, y quebrantaste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera; exhalaste tu perfume, y lo aspiré, y ahora te anhelo; gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseé con ansia la paz que procede de ti (Lectura del libro de las Confesiones de San Agustín, 10,27)

Celebramos hoy la fiesta de nuestro Patrono San Agustín, un día de júbilo y de acercamiento al doctor y pedagogo de la interioridad. Hemos elegido este texto de las confesiones porque muestra las esencias de San Agustín. Podemos rescatar tres cosas:

1. Protagonismo de Dios en la vida, pensamiento y acción pastoral de Agustín de Hipona: “Tú estabas dentro de mí, tú estabas conmigo”. “Me llamaste y clamaste, quebrantaste mi sordera, brillaste y resplandeciste, exhalaste tu perfume… me tocaste”. Dios siempre toma la iniciativa y todo es don de Dios.

2. También se da el protagonismo de Agustín y tiene que darse nuestro protagonismo: “Mas yo no estaba contigo, yo estaba afuera y por fuera te buscaba, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Yo no estaba contigo, aspiré tu perfume y ahora te anhelo, gusté de ti y ahora siento hambre y sed de ti y deseé con ansia la paz, que de ti procede”. Aquí tenemos la experiencia completa y sabrosa de la fe: Dios que toma la iniciativa, Dios que te llama, clama, brilla, resplandece, cura, sana, y además exhala un perfume.

Y TÚ que le respondes, le anhelas, gustas de Él, tienes hambre y sed de Él, deseas la paz que Él te regala. Como veis Dios y TU, protagonistas.

3. Y la tercera cosa que rescatamos de este texto luminoso de las Confesiones de San Agustín, es “Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé”.

Entonces descubrir toda la belleza del mundo y mucho más que se encuentra en Dios, el Sumo Bien y el Sumo Bello. Porque la belleza buscada y vivida nos ayuda a descubrir el sentido pleno de la vida.